
El pasado lunes 31 de marzo, un trágico incendio consumió el ’Happy Cat Sanctuary’ en Medford, Long Island, cobrando la vida de su fundador, Christopher Arsenault, de 65 años, y de más de 100 gatos rescatados que habitaban el refugio. Arsenault perdió la vida mientras intentaba salvar a los felinos atrapados en el siniestro.
Christopher Arsenault fundó el santuario en 2006, tras la muerte de su hijo Eric en un accidente de motocicleta. Desde entonces, dedicó su vida y recursos a rescatar y cuidar gatos abandonados y maltratados, transformando su hogar en un refugio seguro para cientos de felinos.
El incendio se desató alrededor de las 7:15 a.m. y fue controlado por los bomberos aproximadamente una hora después. A pesar de los esfuerzos de Arsenault por salvar a los animales, el fuego redujo el santuario a escombros. Se estima que alrededor de 150 gatos sobrevivieron, algunos con quemaduras e inhalación de humo, y están recibiendo atención médica en hospitales veterinarios locales.
Las autoridades están investigando las causas del incendio, incluyendo la posibilidad de que haya sido provocado. Vecinos y voluntarios del santuario han expresado su dolor por la pérdida de Arsenault, recordándolo como una persona compasiva y dedicada que encontró consuelo en ayudar a los animales tras la pérdida de su hijo.
Antes del incendio, Arsenault había iniciado planes para trasladar el santuario a una granja de 30 acres en el norte del estado de Nueva York, buscando un espacio más amplio y adecuado para los gatos. Había lanzado una campaña de recaudación de fondos para financiar la mudanza y construcción del nuevo refugio.
La comunidad de rescate animal y los vecinos de Medford lamentan profundamente la pérdida de Arsenault y de los gatos fallecidos en el incendio. Se están organizando esfuerzos para reubicar a los felinos sobrevivientes y continuar con el legado de compasión y dedicación que Christopher dejó en el ‘Happy Cat Sanctuary’.